Bolsa de Comercio de Buenos Aires | La suba de precios no es la causa de la inflación sino su consecuencia.
Como en tantas otras instancias de su historia reciente, la Argentina se enfrenta a un proceso de alta inflación que se ha acelerado en los últimos meses. Esto genera mucha preocupación, pues la consecuencia es una mayor pobreza y una menor tasa de crecimiento económico. La suba de precios en todos los bienes y servicios es el resultado visible de la inflación, pero no es la raíz del problema. La suba de precios no es la causa de la inflación sino su consecuencia. La causa de la inflación es el deterioro de la moneda argentina, constante y progresivo, acumulado durante las últimas dos décadas. Asimismo, la inflación se vuelve un problema crónico por la falta de una política monetaria y fiscal consistente que pueda sostenerse en el tiempo.
Si bien la actual restricción de oferta y la suba de costos en los fletes y los seguros como consecuencia de la invasión rusa en Ucrania explicaría precios más altos, esto no sirve de argumento para justificar una suba constante y persistente de todos los precios. Es claro que, si los precios internacionales dejaran de subir para mantenerse en un nivel más alto, habría en todo caso un incremento en el nivel de los precios de una vez y para siempre, pero luego de un tiempo la tasa de aumento debería bajar a cero (no habría inflación). Eso no sucedería en la Argentina ya que, en lo fundamental, su índice de inflación no se explica por el incremento en el precio de los commodities de los últimos meses.
Habida cuenta de que la suba de precios no es la causa de la inflación, los acuerdos o controles de precios nunca podrían ser la solución al problema. Los controles de precios son un recurso rudimentario de política económica: su único fin es el de ganar tiempo hasta que llegue el momento de aplicar medidas concretas. Pero la presunta inocuidad de los controles de precios se vuelve dañina cuando las medidas concretas nunca llegan, el tiempo se acumula sin encarar la solución del problema, y la aceleración inflacionaria continúa su proceso.
La inflación es un problema de raíz monetaria, puntualmente vinculado con el financiamiento del déficit fiscal; por lo tanto, se debe encarar con reglas de juego claras y duraderas, en el marco de un gasto público responsable y financiable. Para ello es necesario el compromiso de todos los actores políticos, económicos y sociales del país.
COMUNICADO DE PRENSA - BCBA
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